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Capitaria después de Capitaria – Entrevista a Cristóbal Forno en El Mercurio Inversiones

Este artículo aparece originalmente en El Mercurio Inversiones.

El CEO del mayor bróker de contratos por diferencia de Chile da su visión de la controversia que afectó a la industria y los planes para el futuro.

El nombre del portal no permite equívocos: Transferenciaperu.com es un sitio que, desde Chile, permite a peruanos residentes enviar dinero a sus familias, tal como lo hacen muchas empresas. Pero con dos diferencias: es totalmente online y con un costo final muy bajo.

El sitio, que acaba de ser lanzado en abril, es el nuevo emprendimiento con que el grupo Capitaria, ex ForexChile, quiere posicionarse en el área de las innovaciones en tecnología financiera –o fintech, como es el concepto de moda– en Chile y América Latina.

“Es el primer paso; el plan es crecer y transformarnos en un jugador importante en la intermediación de dineros en América Latina”, dice Cristóbal Forno, presidente ejecutivo y fundador de Capitaria en entrevista con El Mercurio Inversiones. “La idea es que alguien pueda enviar dinero entre distintos países latinoamericanos, por un proceso muy simple, online, y por un costo mucho más bajo que las alternativas que tienen hoy día”.

Es el negocio más nuevo del grupo, el cual se suma a sus ya tradicionales contratos por diferencia (o CFD) y a la corredora de bolsa Vector Capital. Pero es el área a la que Forno está dedicando 100% de su tiempo: él y un equipo de trabajo están instalados para ello en la capital mundial de los desarrollos en tecnología financiera, Londres. Ahí, la regulación y una cultura bancaria abiertas a la incorporación de las fintech han permitido que se desarrollen modelos de negocios y tecnologías como en ninguna otra parte. Es el caso de TransferWise, una firma de Estonia basada en Inglaterra, que se ha transformado en el referente de la transferencia internacional de dinero por vía digital, y cuyo modelo inspiró a Forno para emprender en las remesas de peruanos en Chile. “Entendemos que la tecnología afectará a todos los servicios financieros y queremos ser un jugador en ese cambio”, dice Forno. Para eso, proyecta armar una comunidad de distintos servicios financieros, un market place, a través de alianzas con socios estratégicos. Créditos, seguros y medios de pagos están en su carpeta.

No sería la primera vez que consigue irrumpir en un sector financiero a través de una plataforma tecnológica. Eso es justamente lo que hizo hace trece años cuando comenzó lo que entonces se conocía como ForexChile, una empresa que buscó abrir el mercado cambiario, ya sea para cubrirse, invertir o especular, en un contexto en que la liquidez del segmento estaba concentrada en la plataforma interbancaria Datatec a la que sólo pueden acceder los bancos y un puñado de inversores institucionales. “La respuesta para eso fueron los contratos por diferencia”, dice Forno. Se refiere a los CFD, unos contratos derivados que permiten comprar y vender un activo siguiendo su precio de mercado, sin transar el activo en sí. Forno y sus socios compraron una plataforma creada por unos rusos en Nueva York, la adaptaron al peso chileno y abrieron el mercado para la la paridad USDCLP. Los socios de ForexChile empezaron a salir en TV, lo que los transformó en el principal referente del dólar en Chile. “Daba la impresión de que éramos mucho más grandes de lo que realmente éramos”, recuerda Forno.

Luego, Forno y su equipo incorporaron CFD de otros activos a su plataforma, como monedas, materias primas o índices accionarios, lo que incrementó el número de inversionistas. El crecimiento vino en un negocio que se escapa del ámbito del regulador, pues la Superintendencia de Valores no consideraba a los CFD como valores.

Luego vinieron las pirámides tipo AC Inversions e Investing Capital, que usaron plataformas como las de Capitaria para gestionar carteras de clientes a los que estafaban diciendo que podían garantizar rentabilidades. “Nosotros teníamos sospechas fundadas y supimos a través de clientes que había gestores que garantizaban rentabilidades porque nos pedían hacer lo mismo”, dice Forno. “Les explicábamos que no podíamos hacerlo pues no era la naturaleza del CFD”. Capitaria suspendió las cuentas de varios de sus clientes que luego fueron ser acusados, pero dice que no pudieron hacer una denuncia más activa. “Para que una denuncia sea tomada debía haber víctimas y no las había: no habíamos sido perjudicados, ni tampoco clientes que hubiesen perdido plata en ese momento”, dice Forno. “Ahí es donde una buena regulación podría haber ayudado”.

Con tanto trader haciendo negocios irregulares en las “plataformas de forex”, como eran conocidas, ForexChile se sumó a los sospechosos. Más aún cuando, justo antes de que explotara el caso de AC Inversions en marzo de 2016, decidió cambiar su nombre al de Capitaria, lo que muchos interpretaron como un intento de alejarse de la controversia. “Fue coincidencia: llevábamos 18 meses planificando el cambio de nombre por dos razones”, dice Forno. “Primero, porque teníamos tres marcas, ForexChile, ForexPerú y ForexUruguay, lo que implicaba costos adicionales. Segundo, porque forex significa divisas. Pero en nuestra plataforma ofrecíamos mucho más que CFD de divisas”.

Con varias pirámides al descubierto, Capitaria debió emprender gestión de crisis y recurrir a asesoría legal. Y mucha reflexión. “Nos dimos cuenta de que era necesaria más regulación porque no basta con hacer nosotros las cosas bien, pues las acciones de otros también nos pueden afectar”, dice Forno, quien no había dado una entrevista desde que explotaron los casos en 2016. Es por eso que otra de las cosas que hacen durante su estadía en Londres es el papeleo para ser reconocido como bróker por la Financial Conduct Authority (FCA) de Inglaterra y sumarse a su perímetro regulatorio.

De acuerdo a Forno, Capitaria hace transacciones diarias por US$ 80 millones en CFD. Son volúmenes más altos que los de una corredora de bolsa promedio, pero los spreads, que son su ingreso, son más bajos: entre 0,2 y 0,3%. “Son cerca de 500 clientes los que transan al día sobre una base de 4.000”, dice Forno, quien cree que este negocio va a “mantener un crecimiento orgánico, sin mucha ambición, pero apoyado por su amplia base”.

El negocio de la corredora de bolsa es más nuevo y la idea es que sea base para ofrecer servicios innovadores en el futuro. “La prioridad ahora es tener la oferta de productos básicos para volvernos competitivos y un estándar de servicio adecuado”, dice Forno.

Sin embargo, su entusiasmo mayor está con el negocio de las transferencias y lo que puede venir en la consolidación de servicios fintech. “Es un trabajo lento; plantamos la primera semilla y puede que tarde cuatro o cinco años en dar frutos”, dice Forno. “Pero no importa: nosotros estamos pensando en los próximos 15 años”.

 

Fuente: http://www.elmercurio.com/Inversiones/Noticias/Analisis/2018/05/11/Capitaria-despues-de-Capitaria.aspx