“Lo que no creo del Bitcoin y del blockchain” – Entrevista a Cristóbal Forno en El Mercurio Inversiones

Este artículo aparece originalmente en El Mercurio Inversiones.

Los emprendimientos en esta área les falta un componente esencial: tiempo.

No fui de los primeros en comprar Bitcoins. Cuando ya muchos adelantados estaban dándole liquidez a esta moneda digital creada con la tecnología conocida como blockchain, recién pensé en adquirir algunas de sus unidades. Lo hice para entender bien de qué se trataba y comprender la plataforma que permite su funcionamiento. Como empresario que me dedico a crear empresas fintech, que combinan tecnología y finanzas, y que están bajo el grupo Capitaria, no podía darme el lujo de estar fuera de lo que muchos han dicho será la gran revolución en la forma que manejamos nuestro dinero.

Y algo de sentido me hizo. Ya hay más de 50 millones de personas que tienen un pedacito de Bitcoin, la más famosa de las criptomonedas. Las transacciones con esta moneda aumentan día a día. Ya está siendo reconocido por ciertas regulaciones en distintos países y hay empresas que las aceptan como medio de pago. Como sí es posible pensar que mañana habrá más personas que utilizarán el Bitcoin como reserva de valor, entonces hace sentido invertir algo de plata en ellos. Al estar limitado el número de Bitcoins que puede haber en circulación, probablemente tiendan al alza a medida que el uso de las criptomonedas y la tecnología blockchain se vuelva de uso común. Y si bien en este tiempo la volatilidad de su precio ha sido enorme, con un máximo de casi US$ 20.000 para luego caer a US$ 4.000, no se trata de un tema de gran relevancia para quienes lo tienen como lo que debe ser: una pequeñísima parte de su portafolio de inversiones.

Pero no es más que eso. Y es que aún quedan muchos temas abiertos sobre el bitcoin y las empresas que proveen servicios basados en la tecnología blockchain. El problema es que, para invertir en serio en ellas, aún les falta un componente esencial: tiempo. Si bien son tecnologías que tienen alto potencial, sus implicancias regulatorias, de procesos y de aplicación al mercado son altísimas. Cualquier persona que asegure tener certeza de con qué velocidad la adopción de esta tecnología va a avanzar se engaña a sí mismo, porque se está adelantando demasiado.

En lo personal, no creo en las empresas que se lanzan con servicios innovadores basados en blockchainNo dudo en la honestidad de quienes los impulsan. Pero la mayoría de estos emprendimientos se basan en que el valor lo genera la tecnología blockchain en sí. Aún no encuentro ninguno que me convenza con un modelo de negocios que sea capaz de entregar un servicio, agregar valor y generar ingresos. Por supuesto me estoy refiriendo a los ICO, acrónimo de Initial Coin Offering, mecanismo no regulado para levantar fondos por iniciativas de criptomonedas y otros activos digitales. Son la nueva generación de los Altavista y los Excite que dieron vida a internet en los años 98-99 y que terminó de golpe con la explosión de la burbuja punto como del año 2000.

Hoy veo a personas que participan de cualquier nueva emisión de criptomoneda que salga al mercado. “Siempre suben al principio”, dicen, como si estuviese predeterminado que va a ser así.

Blockchain va a ser importante en el futuro. Hay empresas financieras que van a generar sus propios procesos incorporando la tecnología blockchain  para facilitar sus transacciones y otras contarán con desarrollos externos, como lo son algunas criptomonedas. Nosotros mismos estamos atentos a esto y hemos sondeado en varias ocasiones la posibilidad de emprender en el área. Pero, ¿con qué regulación? ¿Con qué proveedores? ¿Con qué clientes? El mercado aún no habla. Le falta el componente tiempo para apostar con certeza en ellos.

 

Fuente: http://www.elmercurio.com/Inversiones/Noticias/Columnas/2018/06/13/Lo-que-no-creo-del-Bitcoin-y-del-iblockchaini.aspx